lunes, 21 de febrero de 2011



Esta noche tuve un sueño,
soñé que soñabas con que te soñaba,
soñé que me decías que no soñara,
soñé que me tapabas con tus lágrimas,
sentí que me observabas como a un pequeño.

Esta noche mientras soñaba,
volé con alas de hierro,
cruzaba mar, tierra y cielo,
bebía de los embalses
comía de mis anhelos,
respirando hierba esperanza
sembraba terreno seco.

Esta noche mientras soñaba,
despertaba y seguía durmiendo,
me movía sin movimiento,
tragaba miel y mostaza,
peinaba rocas sin pelo,
besaba torres de lana
y pintaba en el firmamento.

De anoche cuando restaba
queda en mi dulce recuerdo,
de luces que desnudaban,
de pasos de tela y fieltro,
de tierras llenas de hadas
y brisas de caramelo.

¡Despierto! Sí sigo en la cama...
respiro, estiro y me siento;
¿donde esta mi pijama?
¿sabanas de terciopelo?
Un leve sabor a beso
recorre mi terso cuerpo,
¿aceite de chocolate?
¿ropa de dama en el suelo?

¡Pero si yo estaba...!
¿Es realidad o sigo durmiendo?
Será cosa de las hadas
que me miman por ingenuo.
O una venganza de sombras,
que castigan mis recuerdos.
Será que quizas e muerto
y el ateo tiene cielo.

Dale otros dos minutos,
lucha contra el deseo,
coge otra bocanada
y disuelve tus venenos.

Toca, roza, sigiloso:
¡Es ella!
Y yo susurro a su oido:
-¡Buon Giorno Principesa!-

¡Buon Giorno principino mio!
me dice su voz de fresa:
¿Pero por que me contemplas
con cara de sorpresa?

Otra vez guiró la noria,
de nuevo la historia esa:
-duermo y sueño que soñaba,
cuando un joven recordaba:
que una noche tubo un sueño.-

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